Hay que comenzar por explicar qué es lo que uno quiere hacer en la vida o a qué se va a dedicar el resto de sus años, pero hay veces en que el mundo se viene encima e incluso parece más grande de lo que estamos acostumbraos a percibirlo. Existen momentos en los que uno no sabe porque se siente de una manera tan extraña que incluso quiere desaparecer, dejar de existir, un estado en el cual es incapaz de sentir nada, es raro, no es desagradable y me hace darle vueltas a la cabeza sin conseguir llegar a ningún punto en concreto.
Me gustaría en esos momentos poder tener todas las respuestas que vienen a mi mente para poder despejarla pero es imposible, es como un remolino del que no se puede salir o, más bien, me encuentro en el ojo del huracán, donde no hay ruido, no sopla el viento, todo esta quieto, nada ocurre alrededor y aunque sabemos que fuera de ese entorno el mundo se está revolviendo en miles de pedazos, nosotros nos encontramos en una paz tan ahogante que deseas sólo dejar de existir.
Me resulta gracioso pensar que me pueda estar volviendo loco, o tal vez lo esté ya y no me doy cuenta, pero lo que si tengo claro es que existen días en los que no me aguanto ni a mi mismo y eso es duro y difícil de llevar. No se si uno se crea su propio mundo pero yo en momentos como este me pregunto si tal vez no estoy demasiado solo y eso sea causa de mis estados de ánimo, pero es que a lo largo de la vida he conocido a mucha gente y de todos, muy pocos merecen la pena, el ser humano por naturaleza es cruel, solitario y egoísta, no generalizo, solo comparto mi visión. Que nadie piense que me gusta poner etiquetas a la gente, pero existen realidades que no se pueden negar, a través de los años vamos conociendo a mucha gente, no todos te caen bien, no a todos les caes bien, algunos se quedan por un tiempo, otros toda la vida, pero algo que si tengo claro es que solo quiero rodearme de gente que sean capaces de valorar su vida, lo vivido, que aprendan día a día de sus errores y que no se crean mejor que nadie.
Volviendo al tema de la locura y enlazando con la realidad de la soledad diaria uno no puede evitar pensar en las personas que le han acompañado sentimentalmente a lo largo de su vida. En mi caso debo decir que se trata de unas cuantas, algunos mejor y otros peor. A veces también pienso si no hubiera sido más fácil haber nacido heterosexual, pero por suerte eso no lo elegimos nosotros, nos viene codificado en nuestro Adn. Ser homosexual es duro o, al menos, tan duro como ser heterosexual; a lo largo de mi vida he contado con la compañía de muchos hombres, algunos para un rato y otros se han quedado algo más pero lo que si es cierto y que llegué hace tiempo a creer y afirmar es que nada es para siempre.
Por muy bien que estemos, no entiendo porque cuando una relación parece que marcha perfecta existe alguno de los dos que termina por joderlo, es decir, cuando no es uno es otro, ¿eso es algo que viene ya prefijado como nuestro Adn o es que al final el hombre es real que tiene una habilidad especial para echarlo a perder todo?. Realmente no lo se, aún estoy en el proceso de conseguir averiguar cuales son los factores que influyen en que cuando mejor parecen que te van las cosas, va y todo desaparece, tal como pasó en mi último affaire. Algo de lo que me he dado cuenta es que he conseguido superar la ruptura pero yo he perdido la capacidad de amar, ya se que suena raro o extraño pero soy incapaz de amar nada o a nadie y no se porque es. No me siento triste ni deprimido pero no tengo ganas de emprender algo que no me va a aportar nada, algo que veo como una farsa, algo que al final no dura nada, y si se que va a terminar para que lo voy a emprender, no consigo verle nada positivo.
Tal vez yo mismo este cerrando oportunidades antes de que lleguen, pero es así como quiero sentirme en estos momentos, tal vez llegue la persona que me haga cambiar de opinión o me muestre una realidad distinta donde es posible ser feliz y amar para siempre a alguien. Pero a muchos hombres le da miedo la palabra compromiso, jejejejejeje, y me hace gracia porque no es culpa más que de esta sociedad en la que vivimos que todo lo deja al momento y no valora la constancia ni la dedicación, solo el beneficio rápido y la obediencia al capricho.
Cansado podría ser una palabra que definiría bien como me siento en estos momentos, cansado de pensar y de pelearme con una mente con la que en algunos momentos me saca de mis casillas porque se da cuenta del mundo donde vive y no es precisamente como lo gustaría que fuera, pero de eso tiene la culpa la imaginación de cuando eres un niño y la ilusión de crecer te va enfrentando a algo llamado realidad que hace que tengas un carácter más duro y que consigas comprender que lo único que te puede salvar es poder conseguir descubrir donde se encuentra tu alma.